miércoles, 5 de agosto de 2009

De la Mimesis y la Diegesis. Aplicada.

Ya lo había dicho: Un film se escribe en la pantalla y en dos dimensiones.
Dos dimensiones: (1) Dramática, que corresponde a la escritura del guión literario; (2) Argumental, que corresponde a las dinámicas visuales y lingüísticas de la planimetría. De la pantalla, en este post, no me encargaré, puesto que no tengo a la mano ningún recurso diegetico. A la mereced de estas dos primeras dimensiones el siguiente gag:





SEC. INT. DÍA. CARRO. EN MOVIMIENTO

HOMBRE está sentado en la parte de atrás del carro, se pone de pie, con la cabeza algo agachada, a ras del techo. En la parte delantera, una cajetilla de cigarrillos abierta, a mitades, un libro y una botella de licor, ya comenzada.

HOMBRE (en off)
¿Los cigarrillos o la botella?... -en voz presencial diegetica- el libro.













El drama del guión describe una situación; busca una suerte de objetividad. La planimetría, como lenguaje visual ahonda en las interpretaciones; busca una suerte de subjetividad. Eso, en todos los films. Un universal del séptimo arte; de Passollini para acá se ha dicho ya mucho, nunca los suficiente. Aquí, el lector tendrá la tarea de buscar una relación entre estás dos dinámicas; de sacarlas de su entorno práctico y darles un uso en las no tan altas esferas de la interpretación teórica. De la objetividad a la subjetividad hay un mundo, del sueño a la vigilia, otro mundo, sólido y onírico, conocido y desconocido a la vez.


*La imagen es una completa basura; mi inexperiencia en estos medios virtuales no me permite postearla con más claridad.

viernes, 31 de julio de 2009

Aclaraciones sobre la Imperfección y la Perfección.

En este blog, en varios posts, he expresado la necesidad de hacer del cine un sujeto Perfecto en su Imperfección. Lo que naturalmente es un concepto distinto al Cine Imperfecto.

El Cine Imperfecto está ligado a la historia del cine tercermundista; el Cine Imperfecto es una negación a la calidad técnica Hollywoodense, en una primera instancia. En un segundo plano, es una adaptación de la narración cinematográfica a las historias del sur, a una realidad distinta.

El Cine Perfecto en su Imperfección – como concepto propio- busca(ría) construir un simulacro de realidad que esté entre el margen de lo que se acoge a la realidad Imperfecta y la surrealidad misma, recogiendo elementos característicos de un entorno propio. Ahora, esos elementos se buscan en un margen entre esas dos primeras variables de realidad. Entonces, la evolución técnica se presenta obligatoria.

El Cine Perfecto en su Imperfección es un rechazo al rol de testigo voyerista que ha desempeñado en cine Neorrealista, con tanta influencia en Latinoamérica. De ahí que este cine busque un cambio radical: La realidad imita al Cine; no el Cine a la realidad. Siguiendo este postulado, se entiende que el Cine Perfecto en su Imperfección se ubica en un entorno en donde fluctúan elementos reales y particularidades. Sencillamente, se buscan elementos de sentido a la realidad. De esta manera, se construye, desde la Diegesis, una realidad nueva. La mimesis, entonces está a la orden de lo que suceda en la pantalla. El cine es un elemento discursivo de cambio.

CeQu´ilFallaitDemontrer: La Realidad imita al Cine; no el Cine a la Realidad.

jueves, 30 de julio de 2009

Ojo al Cine


Leyendo, casi que releyendo; el libro merece dos, tres, hasta cuatro lecturas: "Ojo al Cine", el ladrillo de ensayos sobre cine escrito por Andrés Caicedo- director, en vida, de la revista Homonima; realizador frustrado y cinefilo por obligación y excelencia- me he topado con esto.



"Hay que luchar por un cine nuestro, que haga expresión
nuestros pequeños o grandes terrores, pero que nos ilustre, que nos cuestione;
un cine imperfecto y pobre, como imperfecta y pobre es nuestra realidad, pobre
en comida y en cultura, ríquisima en contradicciones y posibilidades de
victorias"

-A próposito del Film "La Hija de Ryan" de David Lean-



-: 1: El cine no es como la realidad; la realidad es como el cine. Un cambio, desde la pantalla, es necesario.

2: La imperfección cinematográfica es cuento, algo viejo, de la antigua vanguardía. Si se pretende ser la nueva es vital hacer una Imperfección Perfecta.

martes, 28 de julio de 2009

De las convenciones temporales cinematográficas al pragmatismo de la transmisión al Otro.

Partamos del principio: toda historia es un absoluto inabarcable. Es imposible relatar una historia de manera omnisciente. No existe objetividad alguna en el cosmos de la historia. Las historias, entonces, manejan un tiempo cósmico y una pluralidad de perspectivas; una significación inabarcable. La temporalidad, por razonamiento argumental y dramático, se convierte en una unidad narrativa, lingüística y de sentido.

La clave de la historia (por lo menos de las mías): Fragmentación; contención de un instante. Contener un instante, de una historia, es darle una unidad de sentido con el que se reinventa el lenguaje; darle fin al infinito.

Narrar es apropiarse de una historia: ordenar el cosmos.

De esta manera, es viable pensar en una organización semántica, en sí y para sí, del relato. –Ritmo y Sintaxis son los términos que mejor abarcan las características de la organización semántica cinematográfica.- De ahí, que dar una operación de sentido a la historia; pasar de la historia al relato, sea la primordial herramienta de la búsqueda de un metaobjetivo. El cine, en su forma narrativa, nos permite dar un cambio en el sentido de la racionalidad.

El relato cinematográfico se contiene en una serie de fracciones simbólicas que, en Coppola, Scorsese y Tarkovski, representan un simulacro de la realidad misma. Dos realidades.
Un cosmos, un tiempo para ese cosmos, un sentido lingüístico: Creación de (I) Realidad. Y, claro, un Bonus: Expresión discursiva y estética.

jueves, 23 de julio de 2009

Fisionomías de una Relación Compleja.


Fotografía. El cine se encargó de hacerla algo vulgar. Lo vulgar me gusta; hasta me atrae. Una imagen; una historia. 24 Imágenes; una vida entera. Una citación a la orden de la sensación.



“Ophülus creía, estoy casi seguro, en la influencia oculta de ciertos objetos.
Para él esas emanaciones misteriosas, esa alma de los objetos (o de los
personajes), si la cámara lograba captarlas, importaban mucho más que la mera
descripción de la realidad […] Siempre creyó que así podría develar el misterio
de las cosas, ir más allá de las apariencia. Mostrar, en definitiva, lo que se
oculta tras la realidad”

-Christian Matras (Director de Fotografía de Max
Ophülus y Jean Renoir).
La Imagen y sus sortilegios.




-Me perdonará el lector- sin razón alguna para hacerlo- mi falta de actividad creativa. Una citación más; ya se estarán aburriendo-